Blind Sun no consigue intimidar en Sitges

La película de Joyce A. Nashawati se situa en una Grecia en  plena ola de Calor, donde no consigue crear el suspense esperado

Blind Sun es el título perfecto para esta película. Bajo el sol abrasador y cegador de una árida zona de Grecia, Ashraf se dispone a empezar un nuevo trabajo; guardar la casa de una familia que sale de vacaciones. Un encuentro –o desencuentro- con un policía recién empezado el film, nos da la primera pista de hacia donde puede dirigirse la película.

Con una filmografía destacable –la saturación de la luz y los detalles de cámara, por ejemplo, hacia el sudor de los personajes- el espectador se acaba sumiendo en el calor agotador de este verano griego. Se suma a la trama una sequía que tiene el país en racionamiento de agua, que se constituye en un elemento más para la incomodidad del protagonista.

Antes de la proyección de la película, en la que se combinan Inglés, Francés y Griego, su directora, Joyce A. Nashawati, ha explicado a los asistentes que se trata de una cinta “más de misterio que de terror” y que el reto más importante fue “conseguir dar una sensación intimidante con la luz de pleno día”. Sin embargo, el primer largometraje de esta directora nacida en Beirut y que creció entre Ghana, Kuwait y la misma Grecia, pierde ritmo pasados los primeros 20 minutos y, con él, pierde también el hilo. Los minutos se hacen largos sin que en la pantalla esté pasando nada.

Sólo el trato del sonido –la música, los ruidos pero, sobretodo, los silencios- permiten al espectador vivir algunos momentos de suspenso, alimentados por sombras que aparecen de la nada y por la presencia constante de una Policía vestida completamente de negro.

Al final, el espectador entra en la tónica de la película y se adormece hasta poco antes de su desenlace.

Artículo original: http://indienyc.com/blind-sun-no-consigue-intimidar-en-sitges/