“La Nacional era encontrarse en casa a miles de kilómetros”, entrevista con Celia Novis, directora de Sole Survivor

Decía Tom Wolfe que “uno pertenece a Nueva York al instante”. Celia Novis, periodista, guionista y directora de cine, lo sabe muy bien. Su segundo largometraje, Sole Survivor, nos acerca a la Nacional – Spanish Benevolent Society, el único testigo vivo de lo que un día fue Little Spain, el barrio español de la gran manzana. La película ha conseguido el apoyo oficial del consulado español en Nueva York y ha empezado una campaña de crowdfunding que permitirá a Celia llevar a cabo su pasión, dar voz a lo desconocido. Con ella nos reunimos en Miami para hablar de la historia viva de la Nacional, de la cultura hispanohablante en Nueva York y del otro gran protagonista de su documental, el arte.


 

¿Qué tiene de especial la Nacional que te ha llevado a hacer este documental?

La Nacional – Spanish Benevolent Society es la sociedad española más antigua de los Estados Unidos. Se fundó en 1868 y siempre hizo una función muy importante para los inmigrantes españoles que llegaban después de 14 o 15 días en un barco. Era el primer lugar donde llegaban, con hambre, sin dinero, sin conocer el idioma, y ahí podían encontrar un plato de comida, ropa o incluso habitaciones donde quedarse. Era, digamos, encontrarse en casa estando a miles de kilómetros.

También es el único lugar que ha sobrevivido de lo que fue Little Spain, el barrio español de Manhattan. A pesar de haber tenido épocas muy buenas en los años 40, 50 y 60, luego hubo un periodo desastroso con problemas de crimen asociado a las drogas. Así como otros barrios como Little Italy o Chinatown se mantuvieron allí, aunque ahora Litlle Italy sea sólo una postal, Little Spain desapareció. La Nacional, a pesar de que estuvo a punto de ser vendida hace unos cinco años, es el único superviviente. Por eso la película se llama Sole Survivor.

¿Qué crees que la mantuvo en pie? 

Algunas personas, hijos de españoles o enamorados de la cultura española y gente del barrio, hicieron un fundraising y unieron fuerzas en una campaña para que no cerraran esta sociedad. No podía ser, era la única huella de un barrio que había sido muy importante a nivel comercial, que llegó a tener más de 40 comercios españoles. En el bloque entre la séptima y la octava, en la calle 14 y un poco de los alrededores, sólo se hablaba español. Incluso, aunque esta es una cifra que baila un poco, había unos 15.000 españoles censados. Fue un barrio muy importante y la única huella que quedaba era la Nacional. Entre unos cuantos la salvaron y ahora vive su segunda época de oro.

¿Ha ayudado la nueva ola de inmigración española a esta nueva etapa dorada?  

La Nacional ya no tiene la función de beneficencia que tenía antes. La ciudad también ha cambiado mucho y los españoles que llegamos ahora lo hacemos de diferente manera. Venimos más formados, sabiendo más o menos inglés, con el seguro de salud cubierto. Ahora es un centro de encuentros culturales, donde nos juntamos más que nada para compartir nuestra cultura y fomentar las clases de español. También se celebra el fin de año, ¡con las uvas por supuesto! Se mantienen las tradiciones entre los españoles y gente que está muy interesada en la cultura española.

Os acompaña en el viaje de Sole Survivor el pintor Domingo Zapata. ¿Qué papel le has querido dar al arte en esta película?  

Tiene un papel bastante importante. La película tiene dos protagonistas: uno es la Nacional, que habla en primera persona, y otro es el cuadro que pinta Domingo Zapata basado en nuestro guion. Él se inspira en el guion que le envié y, a través de su manera de entender el arte y de entender nuestra historia, pinta un cuadro. A partir de ahí, loque hacemos en la película es ir de algunos elementos del cuadro que hacen referencia a una época o a algún detalle que a él le ha llamado la atención, a la historia de los inmigrantes y de la Sociedad.

Como el hilo conductor…

Es el hilo conductor. Y es algo que yo tenía muy claro. Manel (Ferrera, co-productor de Sole Survivor) conoció a Domingo y se quedó con ganas de rodarlo pintando, porque tiene mucha fuerza en cámara, es un animal de cámara. Al final, eso no surgió pero quedó la idea de incluirlo a él en la película de los inmigrantes. Porque Domingo es un inmigrante español que vino a Estados Unidos hace quince años y consiguió su sueño americano. Le encantó la historia, y de hecho va a donar el cuadro a la Nacional. Y aquí hay un guiño. En esta Sociedad hay muchas leyendas, es fantástica porque hay muchas cosas que se pueden probar y otras que no. Se cuenta que entre los muchos artículos de peso y obras de los artistas que han pasado por allí, había un Sorolla, que por supuesto desapareció cuando la Sociedad fue expoliada. Parece que él donó el cuadro en la época buena de la Nacional. Y ahora Domingo va a donar su cuadro en la segunda época dorada. Es una especie de historia espejo, aunque esperemos que este cuadro no desaparezca.  A mí, que creo que las historias siempre tienen un halo de misterio, me encanta que la Nacional esté llena de leyendas. Si le das la misma importancia a las leyendas que a los hechos, tienes una historia muy bonita.

Dices que se habla de 15.000 españoles censados y que la Nacional fue muy importante para ellos. Pero, ¿cómo de importante fue esta ola de inmigrantes españoles para la ciudad? 

Ellos, de alguna manera, mantuvieron la cultura española en la ciudad, sin dejar de integrarse, porque la mayoría de ellos se quedaron en Estados Unidos y asentaron raíces. Con lo cual, se sienten agradecidos a Estados Unidos pero no olvidan de donde vienen. Eso es muy bueno para la ciudad porque, para mí, Nueva York es la capital del mundo, el melting pot, precisamente gracias a que acoge, gracias a que todas estas comunidades han encontrado su lugar, han podido asentarse y demostrar a otras comunidades cuáles son sus raíces y sus tradiciones.

Luego también se cuenta que Lorca, Dalí, Paco de Lucía… Mucha gente importante ha pasado por allí. Sabemos que Fabri Salcedo, de origen español, fue un mito del soccer americano, y miembro de la Sociedad. También Josep Camprubí, catalán que fundó El Diario La Prensa, el más leído de todo Nueva York en español, se unió a la Nacional. Hablamos de gente que ha ayudado a difundir la cultura española, hispanohablante, por Estados Unidos.

Tenéis el apoyo del Consulado Español en Nueva York. ¿Qué significa este respaldo para vosotros y para la película?

La verdad es que fue una sorpresa. Nos presentamos a las ayudas y cuando nos las concedieron nos dijeron que normalmente no se dan a proyectos audiovisuales, sino plásticos. O sea, que es la única película apoyada por el consulado.

¿Cómo es eso?

Porque les gustó mucho, ya era hora de que alguien hablara de este centro. Para nosotros, fue una alegría pero también una presión, de la que nos gusta. Y ahora, gracias al consulado y al apoyo de la Nacional, ésta es la película oficial. Lo que quiero decir es que es muy importante tener el apoyo del Consulado, que no deja de ser el del Gobierno de España.

 Lleváis un año y medio con el proceso. ¿Cómo ha sido la evolución del documental? 

La evolución ha sido muy difícil. Primero, Manel se fue a Miami en Agosto, así que mi mano derecha ya no estaba en Nueva York. Ahora tengo más ayudas pero al principio tuve que hacer sola el trabajo de mucha gente. Investigar requiere horas. Y hablamos de historia viva, hay un montón de información, salen datos nuevos… Por un lado, la investigación ha sido dura, porque como se expolió el centro, muchos documentos se perdieron y no hay material físico de la Sociedad. Y por otro, económicamente hemos estado pidiendo ayuda a amigos, a personas interesadas en la cultura española, y con ese poquito dinero hemos podido ir rodando lo que íbamos conociendo. Lo que sabíamos seguro, lo rodábamos.

En pequeñas píldoras.

foto profile en el subway
Celia Novia en Nueva York

Claro. Además, por ejemplo, a veces tenemos sólo un testimonio sobre algo, y es un señor de 90 años. ¡Pues vamos! Este ha sido el proceso hasta ahora. Por eso vimos que si no hacíamos un crowdfunding, íbamos a estar parados. Y no nos podemos permitir no poder pagar a un equipo y no poder grabar.

¿Y la campaña, cómo va? Habéis empezado hace una semanita…

La verdad es que está siendo muy bien acogida. Claro que están apoyando amigos, gente que nos quiere mucho y familia, pero tiene muy buena pinta, tenemos esperanzas. Creemos que tampoco estamos pidiendo una cantidad muy elevada. Para una película documental, hemos pedido $25.000, que no es todo lo que nos hace falta, pero por lo menos nos permite avanzar. Y cuando otros inversores ven dinero, es más fácil que inviertan. Nos va a ayudar mucho si llegamos al objetivo.

Esta es tu segunda película después de On Vampyres and Other Symtoms. ¿Cómo te sientes en este segundo largometraje en comparación con el primero?

Me siento un poquito más respaldada, si se puede decir. Y más preparada, obviamente. Son historias muy diferentes, pero tienen algo en común. Mi primera película va sobre un director de cine español que era más conocido en Inglaterra, Estados Unidos y en los círculos angloparlantes que en España.  A pesar de haber sido un director de cine de género bastante reconocido, casi murió en el anonimato en su país. De alguna manera, es querer dar voz a lo desconocido. Y este es, para mí, el punto de conexión con esta película, que está poniéndole voz a algo que me parece muy importante y muy interesante y que es desconocido. Esta es mi pasión y tener el apoyo del consulado, de gente muy importante que confía en mí como artista, me ilusiona y me da más tranquilidad y más fuerza para poder arriesgarme en lo que quiero contar.

Finalmente, ¿Qué proyectos de futuro tienes?

Hay varias cosas. Con la productora tenemos varios proyectos pensados. Alguna serie de televisión y algún documental, para los que ya tenemos brainstormings y los primeros drafts. Después hay otro que me hace mucha ilusión. Es un guion de ficción de una película de fantástico-terror, que empecé a escribir como un libro hace por lo menos 15 años, y ha ido creciendo conmigo. No es que todos los días piense en la historia, pero ha estado en todos los momentos importantes de mi vida. Es la historia que desarrollé en la Escuela de Cine de Cuba y que acabé en la Escuela de Cine de Nueva York. Pasa entre Nueva York y Barcelona, y la he estado desarrollando en periodos y en lugares importantes. Me gustaría que fuera mi tercer largometraje y en este caso sería especial. Además, la tengo clarísima, tengo ya el first draft y tengo todos los planos en mi cabeza. Sólo falta perfilarla y perfeccionarla. Pero le tengo ganas. Cuando acabe con Sole Survivor me gustaría ponerme con esta.

Artículo original: http://indienyc.com/la-nacional-era-encontrarse-en-casa-miles-de-kilometros-entrevista-con-celia-novis-directora-de-sole-survivor/

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