Loreak, o lo extraordinario de la sencillez

Un ramo de flores. Una imagen que puede pasar fácilmente desapercibida pero que, vista desde los ojos de los directores Jon Garaño y Jose Mari Goenaga permite explicar la historia de cuatro personas que afrontan desde las situaciones más ordinarias del día a día, hasta los momentos más difíciles de superar.

Loreak, palabra euskera para Flores, es la primera película grabada íntegramente en euskera y nominada a un Goya. Y no a uno secundario, sino al de Mejor Película. La cinta, que este martes se presentó en el Festival Internacional de Cine de Miami, deja al espectador con una agridulce sensación de paz un tanto dramática. Todo empieza con un ramo de flores enviado de forma anónima, que funciona como excusa para entender como los diferentes personajes pueden llegar a reaccionar a su alrededor.

Sin querer desvelar demasiado, podemos afirmar que se trata de uno de esos filmes que acaba resultando en múltiples interpretaciones. Cada espectador ve una película distinta y resuelve el misterio a su manera.

Así se comprobó en el Q&A posterior a un screening claramente exitoso, en el que el director Jose Mari Goenaga contestó a las preguntas de los asistentes. En él afirmó tener una “vieja amistad” con el festival organizado por el Miami Dade College ya que, cuatro años atrás, su obra 80 egunean ya estuvo presente en el festival.

Goenaga explica que la inspiración para su última película llego de los ramos de flores a los lados de las carreteras, que recuerdan a las personas que fallecieron en accidentes de tráfico en esos puntos, una imagen muy común en las carreteras españolas: “Cuando conduces, puedes ver las flores. Es una imagen muy dramática pero a la vez muy enigmática. Normalmente no ves a la persona que deja las flores y te preguntas quién las ha dejado y cuál es su drama”. Una imagen muy sencilla, que les llevó a desarrollar una película preciosa, de esas que dejan al espectador pensando durante días.